“VIDA Y MURETE DE LAS GRANDES CIUDADES. Jane Jacobs.” Pensando

por pepquilezlectures

A medida que van pasando las páginas de este gran libro numerosas ideas van y vienen de mi cabeza. Hoy, al andar entre el ajetreo de los transeúntes, me planteaba la paradoja socio-urbana en la que vivimos. Trabajamos en unas ciudades y vivimos en otros.
Algo tan sumamente rutinario como coger cualquier medio de transporte para trasladarse de un barrio a otro, nos lleva a otro destino distinto al que solemos permanecer habitualmente. Ciertamente nos convertimos en vecinos de otros barrios. Hacemos vida en otros barrios. Somos extranjeros en nuestra propia tierra, y sin embargo acabamos siendo vecino s del barrio al cual no pertenecemos. Compramos el pan en el horno antes de llegar a casa, vamos al supermercado, compramos las cuatro cosas que necesitamos para el día a día y luego cogemos un transporte que nos lleva al lugar al que solemos dormir.
Resulta curioso, aunque sea algo ya habitual en nuestra forma de entender y habitar la ciudad. Las grandes metrópolis, resultan libertadoras para aquellos ciudadanos que las habitan aunque no dejan de generar pequeñas tramas urbanas que definen aquellos lugares en los que podrás acabar viviendo. La distinción entre donde llegamos a vivir o podemos vivir y donde trabajamos surge precisamente de la capacidad de elección. Si bien es cierto que nuestro estatus económico, acabará condicionando en que lugar de la ciudad, queremos o podemos acabar durmiendo. No sabemos en que lugar de nuestra ciudad podremos acabar trabajando. Esa decisión aunque también conlleva un factor económico, no siempre va acompañado de una factor sociológico.
Cada día a nuestra ciudad entran más de medio millón de personas a trabajar, de las cuales, la gran mayoría habitan a las afueras de la ciudad (restricciones económico) y paradójicamente una proporción más pequeña, se levanta cada día para salir de la ciudad y desplazarse hacia otra población en la que irá a trabajar. De esta forma se producen flujos migratorios temporales. Pero entonces la gran pregunta aparece cuando nos planteamos ¿Las ciudades que proyectamos son para los usuarios que la habitan o que la trabajan? (Entendiendo habitar, como el hecho de dormir en ellas).
Ideas prematuras que aún están en proceso de cocción.

P.Q.

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