[Permanecer en mi incertidumbre es otra forma de estar; sin embargo mi cuestión sigue siendo permanecer, no estar.] Pensando

por pepquilezlectures

El diálogo parietal que establecen los dos hemisferios de mi cabeza sigue resultando anecdótico a la vez que interesante. En cierto modo, no hay voluntad primera de decidir si es mejor “estar” o “permanecer”. Aparentemente se asemejan en significado, aunque difieren en uso y forma.

Quizá sea el hecho de “estar” algo más determinativo y poco ajusatdo. En cierto modo “estamos” en más cosas de las que “permanecemos”. “Permanecer” conlleva el hecho implícito de “estar” ya sea física o psicológicamente en un espacio físico o no, pero con la trascendencia suficiente de activar el valor “consciencia”. El hecho de “estar consciente” en un lugar, nos eleva a “permanecer”. Aunque podamos discrepar si es mejor “permanecer” o una vez hecho, luego hay que “seguir”.

Para compañías de telefonía móvil la “permanencia” se ha convertido en una arma de doble filo. El cliente es obligado a “permanecer” en ella por un contrato y además su “permanencia” puede o no ser consciente, siempre que la realice alertado por los distintos tipos de letras pequeñas que el día de su contrato no manifestaron presencia alguna. Al final “permaneces” porqué la factura del próximo mes está demasiado presente como para no ser “consciente” de ella.

“Permanecer” también supone un eslabón más dentro de la cadena de “estar esperando” pero sin ansiedad o necesidad, es algo así como una “espera obligada, pero sin coacción inicial”. De algún modo podríamos “permanecer” eternamente, aunque es un regalo poco deseable a día de hoy, pero muy valorado para algunos grandes personajes de la historia de la humanidad.

Prueba de ello son los comunistas. Siempre han querido “permanecer imperturbables” ante los cambios del tiempo. Un hecho curioso ya que desconozco a que puede aludir el hecho de “permanecer de cuerpo presente” ante la nación a la que has inculcado unos ideales, unas formas y sistemas. “Permanecer” en cierto modo, puede hacer que aquel legado que dejas, no se pierda siempre que se recuerde tu figura, como artífice. Pero aun así la “permanencia” es imposible, ya que los cambios empujan a saltar de la “permanencia” al “estar”.

¿Podemos seguir “estando” sin “permanecer”? ¿O podríamos llegar a “permanecer” sin “estar” ?. SI entendemos nuestra propia incertidumbre, al ser propia quizá nos pueda dar la concesión de “estar” sin “permanecer”. Hay que poder “permanecer” en nuestra incertidumbre. Yo “permanezco” en la mía. “Permanecer” en mi incertidumbre es otra forma de “estar”; sin embargo mi cuestión sigue siendo “permanecer”, no “estar”.

 

PQ

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