Criminalizar la autodeterminación [Pensando]

por pepquilezlectures

Al parecer, la reivindicación como hecho reconocido por las múltiples “Constituciones” de los países aparentemente democráticos, se está convirtiendo en un hecho cada vez más castigado.

Un debate así no se puede resolver entre medios de comunicación manipulantes y agresivamente sumergidos en ideologías. Para eso están los hemiciclos. No votamos religiones, deberíamos votar personas, que serán quiénes nos representarán.

Sin embargo, nos encontramos otra vez a la vuelta de la esquina con el mismo debate de siempre. La reivindicación de un pueblo dentro de otro no la quieren tolerar. No es una cuestión de separatismo, de culpabilidad o de reivindicación manipulada a la que se ha sometido a un conjunto de personas para poder sacar un beneficio. Eso ya se hace actualmente con toda la población española para poderle sacara de su sueldo determinados impuestos injustificados. No hay necesidad de “españolizar” a nadie. No hay una reivindicación gratuita de un sentimiento nacional, hay hechos históricos, hechos que determinan un sentimiento que nace de una pulsión interior. Una marca propia que no pretende acabar con nadie. Queremos a nuestros vecinos castellanoparlantes con toda su plenitud. Luchamos contra la política demagógica y absurda que los “mentores ideológicos” que también llaman “políticos” se dedican a hacer.

Pero aun así, en un momento en el que nuestras mentes yacen apaciguadas por los distintos golpes de fuerza, se camuflan entre legiones, cabras, discursos de José Ignacio Wert, del molt Hnbl. Sr. President Artur Mas y muchos otros que se apuntan al carro, las verdaderas gotas que colmarán el vaso. Siguen existiendo esos valores de mercado por los que ahora el Estado se rige, ya que no podemos olvidar que ahora juega con nuestro dinero en bolsa, y a su vez vivimos en una (no)democracia por la que debemos luchar. Podemos entender que en este juego somos muy novatos, apenas 30 años nos dan experiencia en esto de ser democráticos. Debemos aprender a jugar. En palabras de Dietmar Steiner “puede haber democracia sin mercado y mercado sin democracia”. Apartemos el árbol que nos tapa el bosque, y seamos capaces de hablar del pragmatismo sin caer en la tentación de la blasfemia barata y la demagogia absurda.

Parece que la demagogia de la política española está llegando a sus límites más extremos.

 

PQ.

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