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Escriure vers el pensament subjectiu de la ment inquieta d'un individu pre-revolucionari i post-pragmàtic

‎”Mi vida en Nueva York no fue siempre de vino y rosas, pero yo solo recuerdo el vino y las rosas” J. Mekas

Nuestras bocas y cerebros no paran de llenarse del mismo concepto heterodoxo e intoxicante, cada mañana. Crisis. Las ha habido de muchos tipos y formas, tamaños y colores. Pero algunos han albergado en ella, las esperanzas de poder sumar más billetes en sus rebosantes bolsillos. Todo parece ser como en “Skrik” (El grito) de E. Munch. Pero bajo ese manto espeso de negrura y perversión hay que ver algo más importante; el cambio. Todo empieza a quebrarse, a agrietarse, a tambalearse. Los sistemas hipotéticamente democráticos. Los capitalismos fatalistas. Las burbujas, los sistemas, la política; todo en general. Todo está en crisis. Necesita cambiar. Va a cambiar. Va a cambiar el rumbo del mundo, es necesario. No hay más arboles que talar en las estepas de Siberia. La consciencia del producto como referente de “necesidad” establecida por los lobbys se ha acabado. La demagogia barata sobre “posibles planes de actuación” se ha acabado. No hay una crisis económica solamente, hay una crisis de principios, de derechos, de ideales, de políticos, de límites; en definitiva, del substrato en el que han crecido malas cosechas. Pero lo importante de todo ello no debe, ni puede ser la negrura persistente del mensaje, en las que los “fantásticos servicios de (des)información” nos han sometido y bombardeado. Hay que tener en cuenta que frente a nosotros tenemos una oportunidad dorada y perceptible. Tenemos la oportunidad de participar frente al cambio que esta generación y las próximas van a vivir. Tenemos la oportunidad de cambiar las cosas, no desde arriba, sino desde abajo. Desde el substrato. Hay que participar activamente del cambio. Hay que ser el cambio. Hay que empezar a entender que no es una “crisis” tangente en algunos casos y profunda en otros. Es el plano de replanteamiento del nuevo “Eixample” del s. XXI. Debemos resituarnos para empezar a crecer, a trabajar y a fundar una nueva mentalidad. Hay que luchar frente la adversidad. Pero sobretodo hay que aprovechar los momentos difíciles para “estresar” nuestra masa encefálica hasta el punto de hacer nacer en ella y para ella nuestras mejores ideas. No hay tiempo para más llantos, hay tiempo para la acción. Aprovechemos pues la oportunidad que unos dejan de lado, para cosechar nuestros proyectos en una infinita pared blanca que nos permitirá plasmar infinitas realidades.

PQ

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INICIO o De lo microscópico a lo macroscópico.

A menudo  la percepción de una realidad, cambiante a cada instante, suscita en mis pensamientos nuevos modos de entender  y procesar toda esa cantidad de información que recibo del exterior. Si bien es cierto que el hecho de aprendeher conlleva toda una reflexión, también el hecho de “entender” conlleva un hecho de asimilación y sedimentación de conceptos. Es por eso que, a pesar de vivir en un momento crítico con las lecturas profundas y los contenido densos, me lanzo a publicar mis pensamientos (que no le interesan a nadie, ni falta que hace) en este pequeño rincón de la red. Una situación paradójica, a pesar de entender que ni yo mismo podría leer todos mis pensamientos en una sola tacada, y que en muchos ocasiones aborrezco mis propias filosofías de vida, sin embargo, considero que debo alimentar ese gusano que llevo dentro y que pide de mi arrojar hacia el exterior todo aquello en lo que pienso/reflexiono/veo o a veces simplemente quiero contarle al resto. Por eso, hoy, he decidido volver a hacer aquello que durante casi 4 años de mi vida anduve haciendo y que abandoné por motivos aún hoy desconocidos. Espero que la Sra. Fletcher se encargue de ello. Mientras, iniciaremos las divagaciones pertinentes a medida que transcurran los efectos del tiempo sobre mis neuronas (microscópicas) sadomasoquistas del pensamiento (in)humano (macroscopicos).