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Escriure vers el pensament subjectiu de la ment inquieta d'un individu pre-revolucionari i post-pragmàtic

IN MEMORIAM [1941-2012] [Reflexión]

Siempre que oigo el álbum de Stone Flower de Tom me acuerdo. Es inevitable des de que supe que él se lo enseñó a mi padre.
Largas conversaciones dieron palabras a mis recuerdos borrosos sobre que sucedió antes de que yo pudiera vivir su juventud. Mis abuelos, mis tíos, mis primos, todo iba quedando redactado en sus palabras. Y yo rescribía las mías. Conversaciones en las que no había más voluntad que la de mostrar un pasado al que nunca pude acceder por boca de sus progenitores. Recuerdos que construyeron una imagen más auténtica de lo que me transmitieron sus genes. Al final uno se acaba conociendo más cuando oye el origen (relativo) de las cosas.
Puse mis manos y mi capacidad de trazado, para que él pudiera dibujar. Dibujar ideas, proyectos y elementos mecanizados que salían de lo que hoy ya son 3 generaciones. Más de 60 años se guardan en papeles desgastados, archivos y documentos virtuales. Ahora solo quedan recuerdos borrosos, algunos tenues, otros más nítidos, pero al fin y al cabo solo recuerdos.
Fue aquello que llaman referente, quizá porque cuando ya no estás, sólo recuerdan todo lo bueno que fuiste (muy despreciable tendrías que ser para que no pudieran recordarte así). Pero en el fondo así fui. En mi caso, se que hizo algo más que de director de orquesta.  Acogió bajo su capa de acero, la vulnerabilidad de quién lo necesitó, y gracias a él ahora podemos decir que salimos de aquello. Aunque mi conciencia de entonces no me permitiera distinguir más que su rostro.
No podría acogerme a palabras absurdas y cargadas de flores para llamar en última instancia a su perfil de profeta, sin embargo doy por hecho que así fue. Tuvo una vida cargada de emociones, sentimientos y contrastes. Una plenitud aparentemente correcta pero de la cual supo siempre salir glorioso. Fue quién fue, porque trabajo para ser así. Se lo ganó el respeto de los productores, de los producidos y de los que quieren producir. Se ganó el respeto de las fieras de la selva. Se ganó 3 generaciones. Se ganó 4 fantásticos hijos. Se ganó el cariño de su hermano y de su hermana. Y el de sus sobrinos, los cuales no le recordaremos por el vacío que deja sino por el lleno que nos ha marcado su presencia durante tantos años. No suelo ser persistente en agradecer o hablar de alguien, pero me acuerdo mucho de él con pequeños detalles de la vida y eso hace que siga están vivo. En alma y no cuerpo, pero vivo al fin y al cabo.
No ploro pel desconsol sinó per ensenyar-me el valor que té lluitar amb la vida i no en contra. Espero que sigui el que sigui que hi hagi allà on vagis, tinguin sempre un paper i un llapis amb un tocadiscos on no pari mai de sonar Tom Jobim. LQE descansa tranquil, ara ja no cal patir.
P.Q.

Criminalizar la autodeterminación [Pensando]

Al parecer, la reivindicación como hecho reconocido por las múltiples “Constituciones” de los países aparentemente democráticos, se está convirtiendo en un hecho cada vez más castigado.

Un debate así no se puede resolver entre medios de comunicación manipulantes y agresivamente sumergidos en ideologías. Para eso están los hemiciclos. No votamos religiones, deberíamos votar personas, que serán quiénes nos representarán.

Sin embargo, nos encontramos otra vez a la vuelta de la esquina con el mismo debate de siempre. La reivindicación de un pueblo dentro de otro no la quieren tolerar. No es una cuestión de separatismo, de culpabilidad o de reivindicación manipulada a la que se ha sometido a un conjunto de personas para poder sacar un beneficio. Eso ya se hace actualmente con toda la población española para poderle sacara de su sueldo determinados impuestos injustificados. No hay necesidad de “españolizar” a nadie. No hay una reivindicación gratuita de un sentimiento nacional, hay hechos históricos, hechos que determinan un sentimiento que nace de una pulsión interior. Una marca propia que no pretende acabar con nadie. Queremos a nuestros vecinos castellanoparlantes con toda su plenitud. Luchamos contra la política demagógica y absurda que los “mentores ideológicos” que también llaman “políticos” se dedican a hacer.

Pero aun así, en un momento en el que nuestras mentes yacen apaciguadas por los distintos golpes de fuerza, se camuflan entre legiones, cabras, discursos de José Ignacio Wert, del molt Hnbl. Sr. President Artur Mas y muchos otros que se apuntan al carro, las verdaderas gotas que colmarán el vaso. Siguen existiendo esos valores de mercado por los que ahora el Estado se rige, ya que no podemos olvidar que ahora juega con nuestro dinero en bolsa, y a su vez vivimos en una (no)democracia por la que debemos luchar. Podemos entender que en este juego somos muy novatos, apenas 30 años nos dan experiencia en esto de ser democráticos. Debemos aprender a jugar. En palabras de Dietmar Steiner “puede haber democracia sin mercado y mercado sin democracia”. Apartemos el árbol que nos tapa el bosque, y seamos capaces de hablar del pragmatismo sin caer en la tentación de la blasfemia barata y la demagogia absurda.

Parece que la demagogia de la política española está llegando a sus límites más extremos.

 

PQ.

[Un búho enorme.] Pensando

A la sombra de las letras de Peter Nooten me sumergen imágenes variadas. Sumisas en la penumbra de una nube blanca. Algo así como una niebla. Una nivela espesa, pero que entre deja ver los pocos arbustos y plantas que se hallan en el lugar. Una vegetación poco densa, tampoco insoportable. Se desvanece en un vaivén de ondulantes fragmentos de opacidad y transparencia. Una luz constante y tenue. No hay el resol molesto de las mañanas de nubes grises.

Un espejo marca un punto en falso. No hay nada que reflejar más que los pequeños arbustos. Un rizo espumoso de ramas verdes que se enzarza en las arrugas del viejo tronco del sauce desvanecido. Esos surcos en el tronco se marcan como arrugas en la piel. Surcos que ahondan nuestros rostros y marcan el tiempo biológico de cada uno. Unos surcos con propia identidad. Almacenan sentido y significado propios. Solo se pueden obtener con la edad. Son símbolo inequívoco de experiencia, aunque no siempre de conocimiento. Son nuestra identidad.

Tras el gran tronco se alzan otros más. Ahora despejados tras la niebla que los invade. Y tras ella un búho. Un búho enorme. Recogiendo sus alas, tras el vuelo. Un vuelo impecable. Sus alas no rasgan el viento, lo envuelven en suaves espirales de polvo, como si de una mousse se tratase. Acaricia el suelo con las garras levantando hojas secas del húmedo suelo de musgo verde. Esta vez no reprenderá el vuelo.

No hay nada más que ver. No se puede ver más. Y sin embargo la incapacidad de poder ver más allá, genera la voraz inquietud que mantiene mi pensamiento inquieto y mis sentidos alterados. Solo oigo el silencio roto tras el viento, que poco a poco amaina una niebla, tras la cual se halla el desconcierto.

 

PQ

[Fear.] Pensando

[…I’m addicted to fear. It makes me feel alive. Fear is my new autopoiesis, it’s silent like my psychoanalyst. It’s not the violence, blood or gore that makes it, it’s the suspended time, the lack of telos that is so attractive. The blood part might be scary and disgusting, but that’s just a matter of cleaning up, using an efficient tool or wearing rubber gloves. Fear is the shit, and it is fear exactly because it’s not recognizable and offers no solutions. That’s the groovy part; fear is the experience of authenticity. Fear is my sexual fantasy, the latest wet dream produced by capitalism, and the experience of authenticity its latest commodity.]

 

Marten Spangberg. Spangbergianism.

[Permanecer en mi incertidumbre es otra forma de estar; sin embargo mi cuestión sigue siendo permanecer, no estar.] Pensando

El diálogo parietal que establecen los dos hemisferios de mi cabeza sigue resultando anecdótico a la vez que interesante. En cierto modo, no hay voluntad primera de decidir si es mejor “estar” o “permanecer”. Aparentemente se asemejan en significado, aunque difieren en uso y forma.

Quizá sea el hecho de “estar” algo más determinativo y poco ajusatdo. En cierto modo “estamos” en más cosas de las que “permanecemos”. “Permanecer” conlleva el hecho implícito de “estar” ya sea física o psicológicamente en un espacio físico o no, pero con la trascendencia suficiente de activar el valor “consciencia”. El hecho de “estar consciente” en un lugar, nos eleva a “permanecer”. Aunque podamos discrepar si es mejor “permanecer” o una vez hecho, luego hay que “seguir”.

Para compañías de telefonía móvil la “permanencia” se ha convertido en una arma de doble filo. El cliente es obligado a “permanecer” en ella por un contrato y además su “permanencia” puede o no ser consciente, siempre que la realice alertado por los distintos tipos de letras pequeñas que el día de su contrato no manifestaron presencia alguna. Al final “permaneces” porqué la factura del próximo mes está demasiado presente como para no ser “consciente” de ella.

“Permanecer” también supone un eslabón más dentro de la cadena de “estar esperando” pero sin ansiedad o necesidad, es algo así como una “espera obligada, pero sin coacción inicial”. De algún modo podríamos “permanecer” eternamente, aunque es un regalo poco deseable a día de hoy, pero muy valorado para algunos grandes personajes de la historia de la humanidad.

Prueba de ello son los comunistas. Siempre han querido “permanecer imperturbables” ante los cambios del tiempo. Un hecho curioso ya que desconozco a que puede aludir el hecho de “permanecer de cuerpo presente” ante la nación a la que has inculcado unos ideales, unas formas y sistemas. “Permanecer” en cierto modo, puede hacer que aquel legado que dejas, no se pierda siempre que se recuerde tu figura, como artífice. Pero aun así la “permanencia” es imposible, ya que los cambios empujan a saltar de la “permanencia” al “estar”.

¿Podemos seguir “estando” sin “permanecer”? ¿O podríamos llegar a “permanecer” sin “estar” ?. SI entendemos nuestra propia incertidumbre, al ser propia quizá nos pueda dar la concesión de “estar” sin “permanecer”. Hay que poder “permanecer” en nuestra incertidumbre. Yo “permanezco” en la mía. “Permanecer” en mi incertidumbre es otra forma de “estar”; sin embargo mi cuestión sigue siendo “permanecer”, no “estar”.

 

PQ

[El caballo rojo es la percepción alterada de la realidad] Pensando

El otro día me preguntaron: ¿De qué color eres?. Aparentemente podría parecer una pregunta frívola y desconcertante si no es que llevas una cierta cantidad de narcóticos en el cuerpo que hacen de una experiencia simple un mundo lleno de elfos y unicornios.

Pero la pregunta me dio en que pensar. La verdad, es que si me tuviera que relacionar con un color que reflejara/definiera mi persona diría: “el marrón”. Curiosamente es un color que pocas veces utilizo, aunque cuando lo hago me parece algo característico y muy personal. Esta mezcla de pigmentos entre rojo y verde, naranja y azul, naranja y negro o amarillo y violeta, resulta siempre, a mi entender, de una rigurosidad muy marcada. Frecuenta la discreción y una cierta mediocridad, hasta el punto de pasar desapercibido. A pesar de su fuerte relación con lo natural, con la tierra, con aquello que produce sensación de no-artificialidad ni plasticidad, siempre tantea los límites de la irracionalidad sinestética, hasta el punto de confundir lo elementalmente esencial, de lo que en apariencia podría llegar a ser superficialmente artificial. Podríamos decir que su uso indiscriminado ha banalizado la trascendencia de su figura esencial.

Por otro lado, si analizo verdaderamente cual es el color con el que más me vinculo, o me gusta establecer una relación sinestética más profunda sería el azul. El azul siempre realiza una relación extrema con el mar o el cielo, que a su vez son representantes inmediatos de la serenidad y la profundidad. Al menos en mi cabeza suele pasar así. Pero mientras en el cielo la paleta de colores se desparrama entre un vaivén de grises, rojizos o azules, el mar siempre se mueve en esa gama cromática de azules turquesas y azules grisáceos oscuramente ennegrecidos por los turbulentos cielos de tempestad. Aquí reside un punto importante del elemento “azul”. Su esencia es más pura en tanto que mantiene siempre una gama aparentemente más uniforme, de tal forma que el día que pintamos un mar de color rojo, aquello parece insólito a la vez que inquietante.

La naturalidad de nuestro cerebro no permite entender lo “anormalmente” comprensible, y trata de encontrar siempre esa aparente “normalidad” de una realidad conocida hasta el momento. Busca la comprensión de una realidad aparente en un cuadro de J. Pollock, por ejemplo, y luego nuestro cerebro tarda en entenderlo. O como decía W. Kandinsky, “la incomprensión que a nuestro cerebro le produce la precepción de dibujar un caballo y pintarlo de rojo”. Alterar una realidad que hace que la mente active sistemas adicionales de comprensión. Eso resulta demasiado interesante.

 

PQ

[Teoría del Desplazamiento Material] Pensando

Recientemente he llegado a la conclusión que la materia no solo se crea o se destruye, sino que a lo largo de su vida también se transforma. Hasta aquí nada nuevo. El simple hecho de concluir una experiencia como esta solo diluye la posible confusión de no haber entendido algún principio físico.

Sin embargo, hay algo fascinante, a la vez que peculiar, en toda esta transformación material. Si bien el material a menudo se transforma en otro elemento, a través de un cambio químico, a veces la esencia del mismo, no varía como ente “vivo” sino que es desplazado a otro lugar. En otras palabras, desplazamos una porción material de algo, para colocarlo en otro sitio. Un ejemplo quizá clarifique algunos de los hechos.

Durante muchos años, la ciudad de Barcelona, se abasteció de las canteras de Montjuïc (actualmente obsoletas, aún que quedan pruebas físicas delas mordeduras que se les hicieron a la montaña en forma de cajones cuadrangulares) para construir sus casa y revestir sus fachadas. Sin ir mas lejos, la propia fachada de la Casa Milà (La Pedrera) es producto del ensamblaje de numerosas porciones de roca talladas en la montaña de Montjuïc que fueron desplazadas hasta su fachada.

Es en este simple i singular proceso donde se observa que la materia, el sustrato propio de una zona, sigue existiendo en una misma realidad, aunque no en la misma ubicación. Dicho de otra forma, la montaña de Montjuïc ahora tiene unas cuantas toneladas menos de forma de montaña repartidas por numerosas fachadas y/o estructuras de la ciudad condal.

Resulta extraordinario pensar que si la montaña tuviera la capacidad de recopilar todos sus fragmentos diseminados  por la ciudad como si de un gran imán se tratará, la propia montaña podría recuperar su forma original. Es aquí cuando la determinación de ver que la materia se desplaza a través del espacio se hace posible.

La gran paradoja que acabo estableciendo reside en que a pesar de la destrucción/desintegración parcial de la montaña en pequeños fragmentos diseminados por la metrópolis, esta sigue existiendo en su totalidad material, dentro del mismo territorio (no tengo en cuenta que pequeñas partículas, así como elementos microscópicos puedan esparcir-se en formas diminutas a través del aire y acabar en otras regiones; en cuyo caso tendríamos que regenerar hasta las micro-partículas que por erosión natural o por movimientos humanos, han ido desapareciendo. Eso complicaría demasiado la Teoría establecida.)

Quizá ahora se asoma la posibilidad de reconstruir todos esos surcos abiertos en las grandes laderas de las montañas, para rehacerlas a base de pedazos y trozos de pavimentos, fachadas o resquicios diminutos de polvos esparcidos por algún lugar del mundo?

 

P.Q.

[Converses amb en Joan Serra] No tot lo econòmicament viable és estèticament comprensible.

…[El gran problema no és el que ja sabem, que estic d’acord, sinó com ho apliquem. Segurament aportacions noves no en farem, no ens inventarem res nou, més aviat podem millorar el que ja sabem o coneixem. Però si que es veritat que saber-se col·locar, saber-se situar i sobretot saber donar resposat a la necessitat humana de les ciutats i els pobles requereix un gran desenvolupament creatiu, per acabar tenint una gran repercusió pràctica, i això només es pot acabar fent amb temps, estudi i sobretot (re)coneixement del més lògic i bàsic.]…

 

PQ

“VIDA Y MURETE DE LAS GRANDES CIUDADES. Jane Jacobs.” Pensando

A medida que van pasando las páginas de este gran libro numerosas ideas van y vienen de mi cabeza. Hoy, al andar entre el ajetreo de los transeúntes, me planteaba la paradoja socio-urbana en la que vivimos. Trabajamos en unas ciudades y vivimos en otros.
Algo tan sumamente rutinario como coger cualquier medio de transporte para trasladarse de un barrio a otro, nos lleva a otro destino distinto al que solemos permanecer habitualmente. Ciertamente nos convertimos en vecinos de otros barrios. Hacemos vida en otros barrios. Somos extranjeros en nuestra propia tierra, y sin embargo acabamos siendo vecino s del barrio al cual no pertenecemos. Compramos el pan en el horno antes de llegar a casa, vamos al supermercado, compramos las cuatro cosas que necesitamos para el día a día y luego cogemos un transporte que nos lleva al lugar al que solemos dormir.
Resulta curioso, aunque sea algo ya habitual en nuestra forma de entender y habitar la ciudad. Las grandes metrópolis, resultan libertadoras para aquellos ciudadanos que las habitan aunque no dejan de generar pequeñas tramas urbanas que definen aquellos lugares en los que podrás acabar viviendo. La distinción entre donde llegamos a vivir o podemos vivir y donde trabajamos surge precisamente de la capacidad de elección. Si bien es cierto que nuestro estatus económico, acabará condicionando en que lugar de la ciudad, queremos o podemos acabar durmiendo. No sabemos en que lugar de nuestra ciudad podremos acabar trabajando. Esa decisión aunque también conlleva un factor económico, no siempre va acompañado de una factor sociológico.
Cada día a nuestra ciudad entran más de medio millón de personas a trabajar, de las cuales, la gran mayoría habitan a las afueras de la ciudad (restricciones económico) y paradójicamente una proporción más pequeña, se levanta cada día para salir de la ciudad y desplazarse hacia otra población en la que irá a trabajar. De esta forma se producen flujos migratorios temporales. Pero entonces la gran pregunta aparece cuando nos planteamos ¿Las ciudades que proyectamos son para los usuarios que la habitan o que la trabajan? (Entendiendo habitar, como el hecho de dormir en ellas).
Ideas prematuras que aún están en proceso de cocción.

P.Q.

Hay que recurrir a la imaginación antes que permanecer ante la incertidumbre de forma inalterable.

Es un hecho puramente dogmático a la vez que involuntario, pero así cada día millones de personas se levantan para embarcarse en esta aventura. Marca dos pautas importantes en el latiente ritmo de una ciudad. Por un lado marca noción de tiempo, i por el otro pautas de movimiento. La condición de tiempo viene dada por el hecho de que en cada segundo se producen en una misma ciudad alrededor de unos 500 embarques por minuto. Lo que significa que en cada desplazamiento se pueden llegar a encontrar unos 100.000 usuarios bajo las mismas líneas tubulares. Es decir que cada día millones y millones de personas son engullidas bajo las fauces terrestres de la ciudad para desplazarse “a través” de ella y no “por” ella.

Pero también marca con exactitud, la velocidad a la que la ciudad se mueve, el constante embarque y desembarque de pasajeros, produce desplazamientos en el espacio urbano que permite marcar el ritmo al que la gente se incorpora al los distintos sistemas establecidos para poder producir bienes de consumo a todas las escalas. Lo cierto es que es un proceso sorprendente. Coger el metro sabiendo que hay millones y millones de usuarios bajo 15, 20 o incluso 40 metros bajo el suelo produce una infinita sensación de diminuto grano de arena perdido en medio de una mansa duna del Sahara. Hay que recurrir a la imaginación antes que permanecer ante la incertidumbre de forma inalterable.

PQ